[ROL PRIVADO] A reason to live {Contrato con Behemot}

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[ROL PRIVADO] A reason to live {Contrato con Behemot}

Mensaje por Invitado el Sáb Jun 13, 2015 6:06 pm

¿Cuánto tiempo hace que observaba las mismas flores de cerezo una y otra vez? ¿Por qué podía seguir viendo a su alrededor aun sin ser capaz de moverse? Entre muchas otras cuestiones que se planteó esa misma noche de otoño, hará un par de semanas que empezó a delirar sobre la vida misma; su propósito en el cuerpo de una mota de polvo verde con ojos y el sentimiento del suicidio recorriendo su extravagante anatomía. Aun recordaba las últimas imágenes del catastrófico incidente que la convirtió en lo que es ahora: una entidad rota, indefensa, asustada, en un mundo desconocido aunque familiar a la vez. Su subconsciente gritaba y lloraba por ser encontrada por los dioses y que ellos le designara un verdadero final. Estaba empeñada a seguir hacia adelante como sus seres queridos quisieron ante el fogonazo de luz que dejó el lugar prendido en llamas, pero cada día hacía que floreciera una intensa agonía en su corazón cada vez mas propensa al caos. Los recuerdos eran dolorosos pero una vez que los ibas perdiendo, te dejaba peor de lo que ya estas al inicio de tu viaje. El cerebro lo sentía tendido en un llano de vacío y oscuridad completa, con el mismo habla que torturaba su exhausto oído desde la camilla del hospital aunque esto último ya fue presa del olvido - Tu nombre - era la réplica exacta de la voz de la chica pero con eco y algo mas grave - ¿Recuerdas tu auténtico nombre? - parecía algo sencillo que hasta la persona mas atontada respondería sin vacilaciones. Sin embargo, el mero hecho de intentar pronunciarlo debidamente le saturaba la garganta ¿De qué tenía miedo? ¿Acaso estaba dándose cuenta de la maldición que la engullía por ser algo que estaba a punto de ser borrado del globo? - Y-Yo... - como por el momento tenía el control absoluto de su mente, recreó la figura que tenía cuando estaba viva y se mordisqueó el labio inferior frustada por no hallar la respuesta a su pregunta - Tsk - acabó chasqueando la lengua molesta, girando su cuerpo hasta dar la espalda al lugar donde procedía dichas palabras. Quería que toda esta falsa acabara rápidamente pero se olía que esto daba para unas cuantas semanas mas.

De pronto, una extraña sensación recorrió su ser regresándola a la realidad. Sentía la presencia de algo acercándose a paso lento aunque por su nuevo tamaño, el mero rebote del sonido de dichas pisadas le resonaba exageradamente alto. A su lado, yacía otras almas incautas tal que ella esperando a su juicio incierto. Eran muchísimas pero se apresuraron a quitarse del medio resguardándose en la seguridad de los escondrijos solicitados por la madre naturaleza ¿Pensaban que aún había un pequeño ápice de esperanza? Tal vez continuaban conservando el sentido de la supervivencia. A diferencia de estos, ella no se movió un solo centímetro. Lo había asumido y sea cual sea su destino, tenía que parar de huir de lo inevitable. No era la primera vez que un individuo pasaba por aquellos lares de hermoso césped y cristalino lago pero si que vería uno bien de cerca aun con la tristeza y el peso de la muerte cayendo en sus inexistentes hombros ¿Qué habrá después? En el hipotético caso de que tanta valentía le estaría sirviendo para nada, hoy sería su último vistazo a la luna que por cierto, estaba llena. Si fuese supersticiosa, predeciría esta ocasión como una oportunidad de oro para su escueta vida.

Era un humano, un varón para ser exactos. Debido al pésimo ángulo que contaba por ser tan baja, no podía deducir su edad aunque no era algo que alimentaba su curiosidad. Emitía cierta aura de grandeza por decirlo de alguna forma pues sus ojos que chocó directamente con los de la fémina porque ella quiso así, lo rechazó inmediatamente en un par de segundos clavando la mirada al suelo ¿Autoridad? ¿Miedo? ¿Poder? Desconocía el motivo real pero no lo hizo a modo de descortesía ¿Cómo podría explicarse? Sin saber absolutamente nada de ese sujeto, tenía el presentimiento que si continuaba observándolo, acabaría prestando atención cada una de sus palabras con el mismo interés que mostraría si siguiera viva y no... resultaba doloroso con el lavado de cerebro terminándose de ejecutar.
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Re: [ROL PRIVADO] A reason to live {Contrato con Behemot}

Mensaje por Behemot el Lun Jun 15, 2015 3:43 pm

Behemot es un dios bíblico, creado el Dios de las antiguas escrituras, dios de la tierra, morando en su interior a un demonio igual de antiguo cuyo nombre es Becerro. Behemot es el tipo de dios que no te encuentras todos los días o a cada momento, manteniendo en secreto su verdadera naturaleza para si mismo, para las personas mas a llegadas a el, las cuales el consideraba que merecían la confianza suficiente para que conocieran la verdad que moraba en su interior. Behemot poseía un gran problema que esperaba resolver con ayuda de Raziel Alucard un dios que pertenecí a la misma línea de dioses que él, uno bíblico. El dios de la tierra debía rescatar las almas de sus dos hermanos que habían sido enviadas al inframundo por sus demonios internos, Ziz diosas de los cielos quien poseía en su interior a nada mas y nada menos que al ave fénix, Leviatán dios de los mares quien aguardaba en su interior a la serpiente marina, para eso necesitaba entrar a los dominios de aquel quien era apodado de diferentes maneras, el padre de los Alucard. La mañana comenzaba a hacerse corta, acercándose el medio día, comenzó a preparar el almuerzo para dejarlo listo antes de salir, estando en la cocina podía mirar como Fuyu le ayudaba con la limpieza del templo a decir verdad era una imagen que lo llenaba por completo, imaginando a su querido príncipe del invierno como todo una hermosa esposa, haciéndolo suspirar, estaba por preparar el Zukedon, con arroz. Cortando el sashimi observo como Fuyu se acercaba a la cocina para preguntarle si iba a salir siempre hacia el templo de Raziel, con un rostro no muy convencido de ello, ya que simplemente esos dos no se llevaban del todo bien o el dios del invierno terminaba siendo a cierto punto malo con aquel dios — Si. Me pidió que fuera a su templo esta tarde, tiene algo para decirme — el otro dios frunció el entrecejo, moviendo los labios. Entonces Behemot se acercó, sin tocar su rostro para no impregnarlo de olor a mar, le regalo un beso sobre la punta de su nariz — Prometo no demorar. Regresaré para antes de la cena — concluyó con una encantadora sonrisa.

Continuando con los preparativos del almuerzo, cortando el samishi de manera correcta, preparaba la salsa con un poco de wasabi, salsa de soja y atún, luego de una hora aproximadamente mientras preparaba todo para que quedará por decirlo así, perfecto, termino. Decidió almorzar junto a su amado dios, sentándose en la pequeña mesa que descansaba en medio de lo que era su cocina, acomodo los platillos tanto como el zukedon, como el arroz, la salsa la colocó de manera separada, preparó un poco de té verde para acompañar la comida, al estar todo preparado sobre la mesa, ambos dieron gracias por el almuerzo que gustosamente disfrutaban acompañado luego de tener un tiempo lleno de problemas al parecer tanto el ave fénix como la serpiente marina se mantenían calmados, era una tranquilidad que Behemot no estaba disfrutando totalmente, algo estaban planeando y él como dios, debía estar preparado para que no lo tomarán por sorpresa como aquella vez, ahora poseía una razón para estar vivo, más una razón para proteger aquello que más amabas a su dios del invierno, cuyo nombre no era más que Fuyu. Al concluir el almuerzo llevo los platos al lavamanos, observando a la distancia la posición del sol, se percató que estaba llegando el momento para que se encontrará con el dios de albinos cabellos, finalmente tomo camino para dirigirse al templo del ya tan mencionado personaje. El mismo se encontraba a las profundidades de un coposo bosque, pero había algo que lo hacia llamativo entre tanta naturaleza de tonalidades verdes, aquel manto de rosas rojas que cubrían su jardín en la parte de al frente, Behemot era amante de la naturaleza, la sangre del amor a la tierra y lo que moraba en ella recorría las venas de todo su cuerpo, hasta que al mirar a un costado pudo percatarse de la tragedia, había una gran sección de los rosales que estaba por completo destruido, el grito de horror, más las palabras de regaño, que avanzaban a medida que sus botas se abrían camino, acercándose al dios que tranquilamente tomaba una taza de té en el pórtico de su morada — ¡¿Qué les hiciste a las rosas?! — Raziel movió las manos despreocupado — No te llame para esto. Behemot — comentaba tomando otro sorbo de su té.

Raziel se aprovechaba de la buena fe de Behemot por venir a visitarlo ya que a su momento se encontraba solo, sin quien lo cuidará, el dios de la tierra suspiro resignado, vendría en otra ocasión a arreglar el desastre que había causado el albino de carmines ojos — ¿Porqué me llamaste? — preguntó con interés, entonces el dios saco una nota. Behemot la observo, se encontraba al revés, luego se percato de el mínimo detalle que le hizo arquear las cejas con sospecha — Si estas solo. ¿Cómo pudiste preparar el té? — tomando la nota, sin apartar la vista del otro dios, la comenzó a leer, era una petición, un cumulo de almas se mantenía resguardadas en la cercanías del bosque — Recordé que necesitabas un shinki — la mirada de Raziel se mantuvo firme, hacia la lejanía — Es tu oportunidad, Behemot — repitió el dios asintió para separarse del otro, encaminándose en su misión para buscar algún shinki. Aunque Behemot guarda cierto interés por los noras, el cuidar de un shinki desde su nuevo nacimiento no era algo que le molestaba también era algo que deseaba, necesitaba una arma confiable, que le hiciera capaz de volverse más fuerte de lo que tal vez ya era, que le diera el impulso necesario para poder rescatar a sus hermanos de la infamia de las oscuras almas "Gracias Raziel" repitió desde su interior. De inmediato pudo percatarse cuando estuvo cerca del lugar que le habían indicado, la esencia de la pureza de algunas almas era clara, como si la brisa recorriera con suma tranquilidad para no hacerlas esparcirse por el mundo y mantenerlas de esa manera, pero una en particular llamo su atención, podía sentir la mirada de esa alma puesta en él. Sonrió levemente, cambiando su semblante de seriedad a uno menos fuerte, extendió su mano recitando sus palabras de invocación.

"Yo hijo del Dios de todos los dioses, te acojo en mis brazos para transformarte en mi sirviente. Tú nombre es la fuerza que mora en mi que paso a ti con este llamado, obedece mi nombre y conviértete en mi shinki. ¡Tú nombre es Mei Ling! ..."

Aquella pelusa sin forma alguna comenzó a adoptar una que llenó de sorpresa, pero una increíblemente agradable al percatarse que era lo que tenía frente a sus dorados ojos. La hermosa imagen de un dragón oriental, más aún uno del país que tanto amaba, aguardaba en su interior el pronto regreso deseado a visitarlo — Mei Ling — repitió, un nombre que no había rebuscado, sino uno que pensó en utilizar si necesitaba alguna vez, darle nombre a alguno de sus tesoro divinos — No tengas miedo — una sonrisa calma, tranquila se dibujo en sus delgados labios, extendiendo su mano derecha con cuidado, sostuvo la parte baja de aquel rostro que le miraba fijamente, igual no aparto su vista, hasta que percibió todos los recuerdos de aquella alma, sus ojos se abrieron con sorpresa, cuando los recuerdos de una trágica vida marcada con la desdicha comenzaron a transmitirse a su interior, dolor, angustia, sufrimiento, todo se mezclaba en su interior — Tu nombre es Mei Ling — repitió sin dejar de mirarla — Y el nombre que mantienes contigo es Rin — la imagen del dragón comenzó a desvanecerse. Comenzando a adoptar una forma mas humana, una chica delgada de largos cabellos verdes color jade, Behemot volvió a sonreír al nombrarla correctamente — Desde este momento, si deseas Rin, te permitiré convertirte en mi familiar — retirando su saco decorado, de color oscuro, con detalles en rojo oscuro, se lo entregó.
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