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[ROL PRIVADO] A night under the light of the Moon —Priv. Benihime

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[ROL PRIVADO] A night under the light of the Moon —Priv. Benihime

Mensaje por Yato Gami el Sáb Ene 03, 2015 2:05 am

"Se supone que no me encontraría nunca más solo ..." Fue el pensamiento de un joven dios que se despertaba de una gran alcoholizada nocturna, compartiendo entre la soledad de las paredes viejas del templo que rechinaban con gran afán, entre la colada de la brisa por la madera. Se levanto medio, bueno diremos que completamente idiota, ya que ni siquiera recordaba en donde se encontraba, alejándose del suelo, sintió como su rostro le dolía, saco su celular del bolsillo notando que había una pequeña brusca en la pantalla, cual luego de una pelea mortal contra ella que no quería salir volando con el soplido que producía con su boca, al fin retiro, cuando observo la hora, eran las once de la noche, para ser exactos, miro a su alrededor estaba todo, totalmente vacío. Dio un largo suspiro  para incorporarse, pero sus piernas vacilaron, termino en el piso con el rostro otra vez golpeando el suelo — Hay maldición — se levanto como pudo, pero termino por estrellarse con el marco de la puerta, que no recordaba estuviera tan cerca del futón, pero nuevamente tirado en el suelo, esta vez boca arriba, miro hacia atrás para descubrir que su cama, estaba más en el fondo — Esto de beber de esta manera. Es un asco — se levanto, mientras sostenía su cabeza, la sentía a punto de reventar. Esto es las consecuencias de beber de manera negligente y peor aún sin compañía, por ahí pateo las botellas de licor vacías. A puntas de tropezones llego al pasillo, una fuerte brisa corrió, no entendía porque el clima nocturno se sentía de alguna forma, frío, tan siniestro, camino hasta el baño para lavarse el rostro, hacer una gran necesidad.

Luego de media hora, luego de quedarse dormido encima del retrete y con los pantalones abajo, reacciona. Pero la flojera se quedo a un lado cuando el ambiente a su alrededor se puso tenso, estaba viviendo estas experiencias peligrosas muy seguido en su vida. Entonces se despertó con totalidad, ya no chocaba con las paredes como un carro de feria, estaba consciente, corrió hasta la puerta de su templo cuando se estrello contra el pecho de alguien que olía a cadáveres, cuando alzo su mirada, sobre el suelo otra vez, su trasero y su espalda estaban sufriendo por esos golpes que no cesaban. Admiro la figura macabra del onmyodo que no agradaba — Nobuko — frunciendo leve el entrecejo. Este sujeto podía entrar a diestras y siniestras al templo, incluso hubiera a su alrededor varias barreras colocadas por el propio dios — ¿Qué quieres? — de una sola patada fue de vuelta al suelo. Tocando su pecho por los tacones de madera que le habían lastimado, el tipo cubierto de sangre en su rostro,  se acerco a olfatear al dios — ¿Por eso no me quisiste entregar a ese demonio? — no comprendió lo que dijo o eso intentaba hacer, cuando estuvo por decir algo, el sujeto se esfumo, dejando a Yato en un mar de dudas y confusión, es cuando sintió algo más. Un algo que corría cerca de su templo, se termino por colocar las botas para salir al templo y aventurarse a lo que sea que fuera aquella presencia oscura.

Tropezó con varias rocas, hasta que su visión un poco nublada aún por el alcohol, lo dejará mirar a una chica de cabellos oscuros con la piel tan blanca como la luz de la luna que iluminaba el cielo estrellado de esa noche — Una chica ... — repitió entre murmureos para correr hacia ella, entonces fue sorprendido por una criatura de patas largas, con la cabeza redonda y un solo ojo. Termino golpeando su cara, sobre el tronco de un árbol, su rostro comenzaba a sangrar, sentía como estaba mareado por el golpe, la visión de la chica empezaba a hacerse borrosa, estiro su mano y como pudo le gritaba — Haz una barrera — no sabía que era, si era una chica humana estaba perdida, porque a penas el dios podía mantenerse en pie — Haz.. una... — se levantó, en un salto se coloco al frente de la joven, impidiendo el paso del mal espíritu mientras extendía los brazos. En ello una risa de burla, invadió sus sentidos auditivos, conocía esa molesta voz, ya se había encontrado con la persona dueña de tan desquiciada melodía. Fue entonces que se deslizo el cuerpo sobre la cabeza del ayakashi — ¡Yatty! ¡Nos volvemos a encontrar! — la mujer que lo había atacado la otra vez en un bosque, miro a su alrededor descubriendo que esa clase de sitios eran frecuentados por esa cosa, que aún desconocía ¿Porqué estaba en los peores momentos? — ¿Qué eres? — dirigiéndose a la pelinegra, sin apartar la mirada de los enemigos — ¿Humana? ¿Shinki? ¿Nora? ¿Dios? Vamos dime que eres — preguntaba el chico de azules cabellos.



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Re: [ROL PRIVADO] A night under the light of the Moon —Priv. Benihime

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 03, 2015 1:25 pm

La ¨joven¨  azabache caminaba por la ciudad, de tienda en tienda, en un intento por matar el tiempo. Su primer visita fue a una tienda de kimonos, yukatas y demás variantes, donde se mantuvo un par de horas admirando la belleza de tan finos trozos de tela, y los bordados que estos tenían impresos. No importaba la época en la que se encontrara, ni que es lo que estuviera de moda entre los humanos, para ella los kimonos seguirían siendo la mejor ropa que alguien podría portar, aunque no sabía a qué se debía tan obsesión por ellos; seguramente era algo que tenía que ver con su vida como humana. Pero era realmente una lástima el no tener dinero para comprarse uno, lo único que le quedaba por hacer, era esperar a que un dios la contratara, y así poder pedirle uno o dos kimonos de esa tienda, mientras tanto tendría que conformarse con los que ya tenía.

Al salir de  la tienda de kimonos, se dirigió a una tienda de libros, donde solo paso algunos minutos, puesto que no hubo nada de su interés ahí adentro. Una vez que estuvo en la transitada calle, su mirada se desvió al cielo, donde noto que el sol estaba a punto de meterse, y con ello comenzarían a surgir los ayakashis en busca de algo de comida ― Creo que esto está convirtiéndose en un habitó ― Dijo sin darle mucha importancia al tema. Últimamente pasaba mucho tiempo en la ciudad en un intento por distraerse un poco, cosa que la hacía buscar un templo cuando el sol ya se había metido. Normalmente eso no sería un problema para ella, pero al no contar con la presencia de un dios, se convertía fácilmente en el objetivo de los ayakashis, y lo único que podía hacer para defenderse era correr, hacer barreras, o esconderse en algún templo que se lo permitiera, ciertamente era cansado llevar ese estilo de vida.

Una vez que pensó en que templo pasar la noche, se encamino hacia el  lo más rápido que sus pies le permitían, lo cual era muy corto debido al kimono negro que portaba ― Debí ponerme el uniforme ― susurro para sí, mientras se reñía internamente; en caso de tener que correr le sería muy molesto, o en el peor de los casos, terminaría siendo devorada por ellos, aunque pensándolo mejor, no tenía nada que perder, no tenía amigos, ni un dios al que ayudar, mucho menos una meta  para su segunda vida. Los primeros minutos de su caminata fueron tranquilos, hasta el momento no se había visto interrumpida por nadie; pero en el momento en que la luz de la luna término de alumbrar la ciudad, se pudieron escuchar algunos murmullos, y algunas frases como ¨Huele delicioso¨; sabía perfectamente de quien se trataba, por lo cual apresuro su paso lo más que pudo. Tras llegar a un pequeño parque, una gran criatura apareció detrás de ella, tenía la apariencia de un ciempiés; por lo cual asumió que no podría protegerse ella sola, ahora más que nunca necesitaba correr ― Mantente alejado ― Dijo en un tono tranquilo e indiferente, como si esa cosa pudiera entenderle. Alzo su mano derecha lentamente, para luego trazar una línea con su dedo índice y medio. De forma casi inmediata una luz emano del suelo, haciendo una notoria separación entre ella y el ayakashi; tras  asegurarse de  que no podía cruzarla, al menos por el momento; se inclinó ligeramente, saco sus getas y las tomo con su mano derecha; una vez las sujeto fuertemente, prosiguió a aflojar su kimono de la parte de las piernas, pues tenía planeado correr, y si lo tenía tan ajusto no podría hacerlo. Tras algunos segundos, termino de hacerlo, por lo cual abrazo sus getas contra su pecho, como si de algo preciado se tratasen. Miro por última vez hacia atrás, notando que algunos más llegaban al lugar, así que emprendió su carrera en dirección al templo más cercano.


Su respiración cada vez se volvía más pesada, y sus pasos más lentos, tenía ya un tiempo corriendo y haciendo barreras cada vez que se requería. La ojiroja se preguntaba con el paso de los minutos, porque había más de ellos últimamente, no era algo normal; la última vez que eso paso, fue cuando la diosa de la pobreza abrió un portal, dándole paso a todo tipo de ayakashis… ¿acaso lo había vuelto a hacer?, no, eso era imposible, no creía que su shinki fuera tan irreponsbale como para dejarla hacer eso de nuevo ― Por fin llegue ― musito con la voz entrecortada, una vez que se adentró al lugar. Tras asegurarse que ya no la seguían, detuvo sus pasos, e inhalo una y otra vez, para regular su agitada respiración.  Sus pies le dolían, había pisados piedras, y demás objetos en el trascurso del camino, en especial en esa parte donde se encontraba el templo, pues era algo rocosa. Pasaron algunos minutos antes de que lograra estabilizarse, y en todo ese tiempo no se había movido ni un centímetro, al menos hasta que escucho fuertes pasos dirigirse a ella ― Ahora que pasa ― giro su cuerpo lentamente, hasta que pudo visualizar la silueta de un joven correr, y detrás de él, otro ayakashi, que mala suerte tenia, apenas se había desecho de los otros, para que al final terminara justo enfrente de uno incluso más peligroso ― Un espíritu…no, es un dios ― murmuro tras escuchar la  mención de la barrera. Alzo nuevamente su mano como la vez anterior, dispuesta a crearla, hasta que vio la estrepitosa caída del joven, que provoco que terminara distrayéndose.

Todo paso tan rápido, que cuando menos lo espero aquel dios estaba enfrente suyo. Soltó un suspiro tras otro, extendió su mano izquierda hasta sujetar el hombro del contrario, para después echarlo hacia tras suavemente ―  Un dios que no trae consigo un shinki, no debería hacer algo tan temerario ― Dijo en un tono suave y apacible, mientras se posaba entre el ayakashi y él. Se preguntaba si todos los dioses protegían de esa forma a personas que no conocían, por los pocos que había conocido hasta la fecha, tenía entendido que solo pasa cuando estaban seguros de poder ganar la batalla ― Soy un shinki sin dios ― contesto a su pregunta de forma inmediata. Su mirada vago por todo el lugar, analizando la situación, pero de nada le sirvió; seguía sin comprender que estaba pasado ahí, lo único de lo que estaba segura, es que esos dos se conocían bastante bien ― ¿usted es el dios de ese templo verdad? ― cuestiono al señalar en dirección al santuario, tal vez había sido cosa del destino que ellos dos se encontraran de esa forma… seguramente esta vez podría dormir cómodamente bajo la protección de un dios ― dejemos las presentaciones para después, ahora no debería preocuparse de si soy un nora o un humano, su concentración debería estar en ellos ― Al terminar de decir eso, levanto de nueva cuenta su mano derecha, para volver  a trazar una gran línea ente ambos bandos. En momentos como esos agradecía a su primer dios que fue quien la entreno de forma tan ferviente; gracias a ello ahora podía hacer grandes barreras para protegerse, aunque todavía corría el peligro de encontrar alguien capaz de romperla.

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Re: [ROL PRIVADO] A night under the light of the Moon —Priv. Benihime

Mensaje por Yato Gami el Lun Ene 05, 2015 4:17 pm

Ahora que el moreno se percataba, estaba teniendo una gran cantidad de enemigos, pero esta ayakashi era "especial" por así decirlo, lo perseguía, lo seguía, lo quería. La otra noche que se topo con ella, inclusive termino besándolo, escena amarga que le hacía fruncir el ceño levemente ¿Qué quería? ¿Quién era en especifico? acaso había algún dios con toda la intención de eliminarlo de este mundo. Que molesta situación, mientras esperaba una respuesta, su encuentro anterior con esta criatura de alma tan oscura cabalgo en su memoria con toda la intención de hacerle temer una vez más, la sensación del morir, aún su historia no estaba escrita. Tenía la necesidad de encontrarse con Vladimir, necesitaba hablar con él, así que su vida no acabaría aquí, cuanto le costará sobreviviría. Este ayakashi tenía la habilidad de colocar un ambiente tenso, en donde los movimientos se iban volviendo lento, o era la fuerza que ejercía en los cuerpos, aún sin conocer la respuesta con exactitud, este era un enemigo poderoso que necesitaba ser destruido. Pero de pronto termino tras la espalda de la joven que pretendía proteger, escuchándola hablar arqueo las cejas, sin comprender lo que decía, hasta que entendió sus palabras y sonrío ladino. Ahora recordaba, no era un dios sin shinki, solo que Misa, no estaba en esos momentos, dejándolo solo por una temporada.

― ¡Ah! Yatty ~ ¡¿Ya te abandono la mujer rubia ?! ― al escuchar a la joven alma comentar aquello, más una sonrisa de afirmación por parte de Yato. La ayakashi dedujo lo real, aún no tenía un shinki y estaba viviendo solo en su templo, teniendo una vida desordenada. La mujer, que no era más que una alma pagana nublando la esencia de la frescura nocturna, comenzó a reír sobre el monstruo de forma arácnida que aún los miraba a ambos ― Yatty ~ puedes dejar que te acompañe... te cuidare muy bien ― rodando por encima. La pelinegra seguía hablando, Yato coloco la mano sobre su hombro, apartándola de ahí. Era el quien la debía proteger no ella ― Si, ese es mi templo ― así que un shinki sin dios, la ironía de la vida presentándose una vez más ante Yato, avanzó unos pasos, un poco adolorido por los golpes recibidos por parte de los ataques de su enemigo que una vez más, estaba posado frente a sus ojos. Alzo la mano para señalar a la mujer ― Una vez más estas, ante mi. Pero esta será esta última vez ... ― expresaba el dios con un rostro serio. Apuntando su dedo hacia el rostro de su monstruo acosador, personal. La otra vez logro escaparse, pero esta vez si debía acabarla ― Espera... ― mirándola ― No ¿Acabaste de decirme que eras un shinki? ― sorprendido, aunque le lanzan una piedra en la cabeza que lo hacer voltear, sorprenderse a cantaros cuando la barrera realizada por la alma, fue traspasada sin problemas. De una el ayakashi los ataco, solo tomo a la chica entre sus brazos y se lanzo a un extremo, rodando por encima de unos arbustos.

Sin percatarse que había una especie de declive en el bosque, terminaron rodaron hasta el final chocando con varios árboles ― Lo siento ― se aparto para levantarse y ayudarla. Tomarla del brazo y comenzar a correr, se podía escuchar de lejos como la criatura quebrara las ramas por doquier, al menos esto le hacía saber a que distancia comenzaba a acercarse, pero había otro punto molestando en la cabeza del dios, comenzaban a alejarse más de su templo introduciéndose a un bosque que desconocía, mientras miraba hacia atrás, con la esperanza de que lo que le perseguía fuera perdido de vista o cualquiera situación parecida, miraba hacia al frente para no volver a tropezar y hacer caer a la pobre shinki. Intento hablar con ella ― Entonces no tienes dios ― miraba nuevamente hacia atrás, dirigía su mirada hacia ella ― Mi shinki no esta en estos momentos... ― comenta mirando hacia al frente, se detuvo, todo aguardaba calma. Soltó las manos de la chica, para seguir hablando, bajo la guardia por unos minutos ― ¿Quieres... ayudarme? Prometo cuidarte.. ― Ríe un poco animado aunque con un increíble olor a alcohol ― Lo prome... ― algo lo sostuvo por la cintura, por primera vez de todos los ataques fue tomado de manera delicada, terminando en los brazos de la mujer ayakashi, quien comenzaba a acariciar su rostro, a su momento que en shock por el trato, pero termino forcejeando queriendo escapar.

― Quédate conmigo ― reclamaba la mujer con esa voz tan aguda e incomodante, el joven dios solo pudo mirar a la alma de la chica ― ¡Corre! ― Yato conocía que no estaban enfrentándose con cualquiera cosa, esta era una batalla más que complicada. Este ayakashi poseía un rango demasiado fuerte, además siempre le resulto extraño que andaba acompañando al monstruo arácnido. Pero antes que la chica pudiera avanzar, ya estaba siendo tomada en manos de su enemigo, Yato se encontraba en una encrucijada ― Si... me quedo contigo ¿La dejaras ir? ― entonaba el dios de manera vaga, no muy seguro de su decisión ― ¿Qué cosas dices Yatty? ― acercándose al rostro del joven ― Si, me quedo contigo. ¿La dejarías ir? ― mirando fijamente a esos ojos oscuros que sobresalían con su cabello, tan largo, lacio y negro. La mujer sonrío ― ¿Tanto te preocupa es niña? ― niega con su rostro, como si estuviera sintiendo una gran decepción por todo su ser ― ¿Qué paso... ? Yatty.. tú no eras así ― el dios abrió amplio sus orbes. ¿No era así? que significaba esto ― Tomabas lo que querías, cuando lo quisieras. Sin importar... como ¿Lo olvidaste? ― la mente del dios se quedo en blanco, por un momento se perdió en los ojos de la mujer, recordando vivencias pasadas de las cuales no se sentía para nada orgulloso ― No sé de lo que hablas ― se escapo de sus manos para correr sobre la extremidad de monstruo que sostenía a la shinki con fuerza, mientras extendía su mano ― ¡Dime! ¡¿Aceptas ser mi shinki?! ― se encaminaba, esperando una respuesta afirmativa que les asegurara salir bien librados de esto.



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